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El
problema político se le plantea a Carlos V nada más
pisar nuestros costas. Un extranjero, que no sabía castellano
y que venía rodeado de flamencos debía gobernar sobre
el territorio español. La oposición fue total y feroz.
Carlos tuvo que enfrentarse en primer lugar a las Cortes de Castilla,
convocadas en Valladolid, después se trasladó a Aragón
donde se encontró que su hermano Fernando, nacido y criado
en Castilla, contaba con el apoyo de la nobleza. Y por último
necesitó un año para convencer a sus súbditos
catalanes de que el era el único rey. Estando en Barcelona
le llegó la noticia de que era el nuevo Emperador de Alemania.
Este hecho agravó la suspicacia del pueblo español que
vio en este nombramiento una doble amenaza, por un lado el desembolso
económico que para el reino supondrían los continuos
viajes del emperador y por otro lado este nuevo título podría
llevar a Carlos a desatender los asuntos de Estado. Carlos se enfrentaba
de esta forma a la revuelta de las Comunidades, que comenzaron en
Castilla y se fueron extendiendo y a las Germanías.
Tras solventar el conflicto y conseguir el apoyo de los mercaderes
y de los ilustrados, éstos últimos tenían en
común con el rey la idea imperialista, Carlos V comienza a
hacer frente a los problemas políticos que le llegaban desde
fuera de las fronteras españolas.
El
reinado de Carlos V estuvo marcado primero por los continuos enfrentamientos
con Francia estos se extendieron desde 1521 a 1544, los problemas
con Italia y el avance de los Turcos.
En 1521 comenzó el conflicto del Emperador con Francia. Carlos
I se consideraba heredero legítimo del Ducado de Borgoña,
anexionado a Francia, y luchó durante todo su reinado para
conseguirlo. Los cuatro enfrentamientos se suceden en 1521, cuando
Francisco I inicia el ataque contra los Países Bajos y Navarra,
Carlos V se alía con el Papado y Enrique VIII contra Francia
y pone fin así al enfrentamiento. Posteriormente en 1525, se
produce el segundo enfrentamiento contra Francia con la famosa Batalla
de Pavía, donde Francisco I cae prisionero, renuncia al ducado
de Borgoña y firma una serie de condiciones para su libertad
que jamás acató, lo que llevó a un tercer enfrentamiento
en 1527, agravado por el hecho de que esta vez Francia cuenta con
el apoyo de Venecia y Roma. El emperador se dirige a Roma con sus
tropas y vence y tras retener durante siete meses al Papa, éste
se convierte en su aliado. Ya en 1542, cuando Carlos se encuentra
en pleno conflicto con Argel, Francisco I declara la guerra al Emperador,
éste consigue la alianza con los príncipes alemanes
y vence, se firma la Paz de Crepy, por la cual Carlos consigue la
colaboración de Francia para la convocatoria del conflicto
de Trento y la reducción del Protestantismo.
Pero
esto tampoco supuso el final de los conflictos con Francia, en 1552
el Emperador decide reorganizar un ejército para luchar contra
su eterno enemigo. Pero esta vez la suerte no estuvo de su lado, Carlos
cerca la ciudad de Metz para levantarlo y abandonar la ciudad. Esta
fue la última batalla del Emperador contra Francia, pero entre
la vasta herencia que le dejó a su hijo Felipe estaba los conflictos
con Francia.
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