Buscador Legado de Yuste:
   

 

 

 

 

 



 
 
 
  El dueño de medio mundo, decide recluirse entre monjes jerónimos en la falda extremeña de la sierra de Gredos, en un monasterio pensado de tal manera que permitía incluso que el emperador oyera misa desde la cama los días en que sus innumerables dolencias lo dejaban postrado en el lecho. Para ello, las habitaciones reales se construyeron rodeando a la basílica del monasterio. Estos aposentos del emperador estaban dispuestos de tal modo que desde la cama y tendido el Emperador tenía la posibilidad de ver los oficios sin tener que incorporarse.
El palacio de Carlos V constaba de dos plantas iguales y con una misma distribución. Dividas por un pasillo central, las plantas constaban de dos habitaciones a cada lado.

En la planta habitual del monarca se situaban en el ala izquierda, la antecámara y la alcoba de Carlos V, donde se ubicaba la cristalera por la que el Emperador asistía a misa. En el ala derecha, se encontraban las estancias que sirvieron al Emperador como sala de audiencias y comedor.
En el interior del palacio se encontraban ricos tapices flamencos que adornaban las paredes de la estancia. El exterior de la vivienda eran sencillo, sin ornamentación y en la que cabe destacar el ladrillo y la mampostería como material más utilizado.